
"Pedir por QR" suena a moda. Pero cuando miras los números de un restaurante, hay cinco palancas muy concretas que mueven la caja. Vamos una a una.
1. Sube el ticket medio, solo
Cuando el cliente pide desde su móvil, ve fotos apetecibles y recibe sugerencias ("añade patatas", "¿un postre?"). Sin prisa y sin presión, pide más. Es la misma mecánica de los kioscos de las grandes cadenas.
2. Libera a tu equipo de sala
El pedido lo toma el móvil del cliente, no tu camarero. Tu equipo deja de hacer de "comandero" y se dedica a lo que de verdad importa: servir rápido, recomendar y cuidar al cliente. Con el mismo personal cubres más mesas.
3. Las mesas rotan antes
El cliente pide en cuanto se sienta, sin esperar a que le atiendan, y paga desde el móvil sin pedir la cuenta. Menos tiempos muertos = más cubiertos por servicio, sobre todo en horas punta.
4. Cero errores de comanda
La comanda llega a la cocina tal y como la pidió el cliente, escrita, sin "¿esto era sin cebolla?". Menos platos devueltos, menos discusiones, menos comida a la basura.
5. 0% de comisión por pedido
Las apps de delivery se llevan entre un 12% y un 30% de cada pedido. Un sistema de autopedido propio es cuota fija: pagas lo mismo recibas 5 pedidos o 500. Todo lo que vendes de más es tuyo.
Ninguna de estas cinco cosas necesita máquinas caras ni cambiar tu TPV: basta un QR en la mesa y una pantalla en cocina. Así funciona Imane Restaurantes.
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